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Fisioterapia en el síndrome del empujador
Cristina Prieto Fisioterapeuta en Téxum

El síndrome del empujador es una patología que se puede presentar conjuntamente a la hemiparesia en la cual el paciente empuja hacia su lado afecto en todas las posiciones y se resiste a cualquier intento de corrección que llevaría su peso sobre la línea media del cuerpo. Se diferencian dos etapas, la primera es en fase aguda (desde el momento de la lesión hasta aproximadamente el 6º mes), y se presentan los síntomas del síndrome del empujador pero en un corto periodo de tiempo se equipara a las peculiaridades de cualquier hemiparesia. Y otro tipo, en el cual los síntomas no cesan a lo largo del tiempo, y en la cual el tratamiento convencional resulta infructuoso, y los pacientes no logran la independencia 1.

En lesiones del hemisferio derecho está comúnmente asociado a afasia, mientras que en lesiones izquierdas se asocia a heminegligencia, pero ninguna de estas situaciones son las causantes del síndrome del empujador.

Los pacientes tienen una percepción alterada de la orientación del cuerpo en relación con la gravedad, al no poder usar la vista, experimentando que su cuerpo está “erguido” cuando en realidad está inclinado hacia el lado afecto, no mostrando ninguna alteración cuando pueden valerse de la vista, por ejemplo a través de un espejo. Estos, tratan de mantener el equilibrio empujando 2,3.

En cuanto al pronóstico, el síndrome del empujador no afecta al resultado funcional final, pero se retrasa significativamente la recuperación4. Existen también evidencias de la persistencia del síndrome pasados los 2 años de evolución de la enfermedad, a causa de la frecuencia limitada de la fisioterapia y la usencia de estrategias específicas para tratar esta patología, además de las malas condiciones socioeconómicas de los pacientes, que restringen la atención domiciliaria y el abuso excesivo de la posición encamada, en contra de las indicaciones de los fisioterapeutas5 Por lo tanto, la atención en materia de rehabilitación al comienzo temprano del desarrollo de la enfermedad, junto con el mantenimiento de la misma, reduce significativamente la probabilidad de discapacidad durante el primer año6.

Las implicaciones clínicas en el campo de la fisioterapia a tener en cuenta a la hora de iniciar la rehabilitación, se centran en comprender las zonas lesionadas, y las implicaciones de estas en la funcionalidad de los pacientes. Las aferencias sensoriales son necesarias para el control postural y para que cada individuo se adapte a las diferentes tareas y entornos, y esta es la dificultad que nos encontramos en este tipo de pacientes, que a falta de esta información aferente, compensan dando más protagonismo a la información visual. Los pacientes, con el objetivo de aumentar la fiabilidad de la información visual, aumentan la rigidez del tono de la musculatura del tronco, lo que les ayuda a fijar más la mirada, pero esto influye negativamente en las estrategias de equilibrio. Es por esto que en la rehabilitación son muy útiles las estrategias de reentrenamiento sensorial y la mejora de la cognición7.

Las propuestas de tratamiento prácticas varían en el trascurso de la historia de la enfermedad y se centran en mejorar el sistema de orientación interno de cada paciente, usando la retroalimentación visual o auditiva, información somatoestésica, robots que asistan al paciente en la marcha o aprendizaje motor a través de ordenador8,9,10,11,12,13,14,15.

Bibliografia

  1. Davies PM. Steps to follow: the comprehensive treatment of patients with hemiplegia [Internet]. 2nd ed. New York: Springer; 2000. [citado 24 feb 2019]
  2. Karnath HO, Ferber S, Dichgans J. The origin of contraversive pushing: evidence for a second graviceptive system in humans. Neurology. 2000;55(9):1298–304.
  3. Saeys W, Herssens N, Verwulgen S, Truijen S. Sensory information and the perception of verticality in post-stroke patients. Another point of view in sensory reweighting strategies. PLoS ONE. 2018;13(6):1–13.
  4. Pardo V, Galen S. Treatment interventions for pusher syndrome: A case series. NeuroRehabilitation. 2019;44(1):131–40.
  5. Santos-Pontelli TEG, Pontes-Neto OM, Leite JP. Letter by Santos-Pontelli et al regarding article, “prevalence and length of recovery of pusher syndrome based on cerebral hemispheric lesion side in patients with acute stroke.” Stroke. 2012;43(9):89.
  6. Cumming TB, Thrift AG, Collier JM, Churilov L, Dewey HM, Donnan GA, et al. Very early mobilization after stroke fast-tracks return to walking: further results from the phase II AVERT randomized controlled trial. Stroke. 2011;42(1):153-8.
  7. Saeys W, Herssens N, Verwulgen S, Truijen S. Sensory information and the perception of verticality in post-stroke patients. Another point of view in sensory reweighting strategies. PLoS ONE. 2018;13(6):1–13.
  8. Karnath HO, Ferber S, Dichgans J. The origin of contraversive pushing: evidence for a second graviceptive system in humans. Neurology. 2000;55(9):1298–304.
  9. Davies PM. Steps to follow: a guide to the treatment of adult hemiplegia. Berlin Heidelberg: Sprinter; 1985.
  10. Laassel EM, Hérisson C, Pérennou DA, Pélissier J, Benaim C, Amblard B. Understanding the pusher behavior of some stroke patients with spatial deficits: A pilot study. Arch Phys Med Rehabil. 2002;83(4):570–5.
  11. Premoselli S, Cesana L, Cerri C. Pusher syndrome in stroke: clinical, neuropsychological and neurophysiological investigation. Eur Med Phys 2001;37(3):143–51.
  12. Paci M, Nannetti L. Physiotherapy for pusher behaviour in a patient with post-stroke hemiplegia. J Rehabil Med. 2004;36(4):183–5.
  13. Krewer C, Rieß K, Bergmann J, Müller F, Jahn K, Koenig E. Immediate effectiveness of single-session therapeutic interventions in pusher behaviour. Gait Posture. 2013;37(2):246–50.
  14. Bohannon RW. Correction of recalcitrant lateropulsion through motor relearning. Phys Ther. 1998;1:157‐9.
  15. Yang YR, Chen YH, Chang HC, Chan RC, Wei SH, Wang RY. Effects of interactive visual feedback training on post-stroke pusher syndrome: A pilot randomized controlled study. Clin Rehabil. 2015;29(10):987–93.

Fecha de publicación

20 febrero, 2020

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