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¿Qué es la espasticidad?
Paula Barrio

¿Qué es la espasticidad?

Muchos de nuestros pacientes escuchan a menudo hablar de ello: “Lo que les pasa a tus músculos es que están espásticos” o “caminas así por la espasticidad.” Pero ¿qué es realmente “espasticidad”?.

La definición más actual es la propuesta por Pandyan en el año 2005 quien define la espasticidad como “alteración del control sensitivo-motor derivado de la alteración de las neuronas motoras superiores presentando un aumento de la activación muscular intermitente o mantenido”.

La espasticidad aparece en los músculos debido a un daño en las zonas del cerebro o de la médula espinal que controlan la musculatura, formando parte de lo que se denomina síndrome de la motoneurona superior (SMS). Por tanto, va ligada a traumatismos craneoencefálicos (TCE), ictus, lesiones medulares, esclerosis múltiple (EM), parálisis cerebral infantil (PCI) y algunas alteraciones metabólicas, entre otros.

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¿Cómo evoluciona?

La espasticidad suele evolucionar hacia un estado crónico, alterando las propiedades viscoelásticas de los tejidos blandos.

En relación a esta evolución se puede hablar de cuatro fases que van a determinar el tratamiento que se aplique:
1. Fase de espasticidad: En esta fase se produce el aumento del tono muscular cuando se alarga de un modo pasivo y aparecen exaltados los reflejos musculares de estiramiento.

2. Fase de actitud viciosa: Se produce un predominio de algunos grupos musculares respecto a otros, ocasionando un desequilibrio muscular. Con frecuencia predominan en miembros inferiores los flexores plantares y la musculatura responsable del varo de tobillo, así como la musculatura aductora y flexora de cadera y en miembros superiores la musculatura flexora de dedos, muñeca y codo, la musculatura pronadora del antebrazo, y los rotadores internos y aductores de hombro principalmente.

3. Fase de retracción muscular: El mantenimiento de la actitud viciosa, puede llevar a largo plazo a una estructuración de la misma, de forma que aparece una resistencia en el músculo a la movilización cuando no se está contrayendo.

4. Fase de deformidades osteoarticulares: El fracaso del tratamiento de la espasticidad en las fases anteriores puede conducir a deformidades en las articulaciones, acortamiento de la musculatura y rigidez.

 

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

Si bien es cierto que en algunos casos la espasticidad puede resultar funcionalmente útil para el paciente, ya que gracias a esta puede realizar transferencias, mantenerse en bipedestación, andar… debemos evitar que surjan complicaciones por el excesivo uso de esa musculatura tales como dolor o deformidades.

En los casos en los que la espasticidad dificulta la realización de actividad muscular, produce posturas anormales y alteración del patrón de la marcha, impide o entorpece la realización de actividades de la vida diaria, se acompaña de dolor o favorece la aparición de deformidades óseas y articulares, además de otras complicaciones. Cuando esto ocurre, la espasticidad debe ser tratada.

Con el fin de mejorar la función, disminuir el dolor y prevenir dichas complicaciones existen fármacos de administración oral como, por ejemplo, el baclofeno, el diazepam, la tizanidina o el dantroleno y fármacos que se inyectan a nivel local en la musculatura espástica como la toxina botulínica, que actúa bloqueando la liberación de acetilcolina (neurotransmisor necesario para la contracción muscular) en la unión neuromuscular. Ésta puede administrarse junto con los fármacos citados previamente y otras medidas terapéuticas. El baclofeno administrado por vía intratecal es el tratamiento de elección en la espasticidad generalizada que no responde a fármacos de administración oral.

Desde la Fisioterapia se busca inhibir el tono excesivo de la musculatura, dar al paciente sensación de posición y movimiento normales y facilitar patrones de movimiento normales.

En base a ello y en combinación con el tratamiento farmacológico se emplean diferentes técnicas y métodos como las movilizaciones articulares y los estiramientos de la musculatura espástica, enfoques neuromotores como el Concepto Bobath, que constituye el tipo de intervención terapéutica más extendida en el mundo occidental, la Facilitación Neuromuscular Propioceptiva (FNP), métodos sensitivomotores como Perfetti, y el empleo de otros agentes físicos como las vibraciones tendinosas, la crioterapia, termoterapia y , aunque controvertida, la electroestimulación, que parece confirmarse que tiene una eficacia temporal de entre 2 y 24h. En la actualidad también es destacado el empleo de punción seca y vendaje neuromuscular.

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En Téxum ponemos al servicio del paciente con espasticidad las herramientas terapéuticas que nos aportan desde la Fisioterapia mayor evidencia clínica con la finalidad de mejorar su calidad de vida y prevenir las complicaciones que puede generar la ausencia de tratamiento.

 

Referencias bibliográficas

1. Tecglen García C. coordinador. Guía para las personas que conviven con la espasticidad. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia; 2014.
2. Juan García FJ. coordinador. Evaluación Clínica y Tratamiento de la Espasticidad.1ªed. Madrid: Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física. Editorial Médica Panamericana; 2009.
3. Vivancos-Matellano F. et al. Guía del tratamiento integral de la espasticidad. Rev Neurol.2007; 45 (6):365-375.
4. García-Díez E. Fisioterapia de la espasticidad: Técnicas y métodos. Fisioterapia. 2004; 26(1):25-35.

 

Fecha de publicación

19 octubre, 2015

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