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Esclerosis Múltiple y fisioterapia
Cristina Pino

Hay algunos aspectos de la esclerosis múltiple que son muy conocidos incluso para las personas menos relacionadas con este problema. Por ejemplo que es una enfermedad desmielinizante, que existen diversas formas en función de su evolución (primaria progresiva, secundaria progresiva, remitente recurrente o progresiva recurrente) también es bien sabido que provoca o puede provocar trastornos motores así como trastornos sensitivos.vb

Es menos conocido sin embargo algunas problemas tales como las alteraciones vesicales que provocan gran parte de las alteraciones funcionales de las personas que lo sufren. El cuadro más frecuente de este tipo de vejiga neurógena es la hiperactividad del detrusor.

 

¿Cómo podemos minimizar las secuelas miccionales?

Pues para ello contamos hoy en día con múltiples abordajes, desde medidas farmacológicas hasta medidas de fisioterapia. Conocemos el beneficio que producen en estos cuadros terapias como la Neuromodulación del tibial posterior, o Neuromodulación sacra. Que si bien es cierta que puede llegar a ser quirúrgica en los primeros estadios se utiliza habitualmente aplicada por un fisioterapeuta de forma conservadora para evitar esta cirugía.

Otro de los problemas más habituales que presentan las personas que padecen la esclerosis múltiple es diversos cuadros relacionados con la espasticidad, esté ésta ubicada en algún grupo muscular concreto o sea más bien generalizada. En estos casos de nuevo tenemos varios abordajes, por un lado la posibilidad de utilizar fármacos antiespásticos prescritos por el neurólogo (tales como el Lioresal, Sirdalud o el célebre Sativex) o bien aplicar tratamiento de fisioterapia para modular este exceso de actividad muscular de los grupos que presenten este problema.

Hoy sin embargo, nos gustaría hablar de la combinación que en muchos caso se da de ambos cuadros y algunos problemas que en ocasiones se dan en pacientes con esclerosis múltiple u otras patologías neurológicas que pueden cursar con vejiga hiperactiva u otros posibles cuadros de vejiga neurógena y simultáneamente con espasticidad en diversos grupos musculares.
El hecho es que en muchas ocasiones ante el uso de fármacos antiespásticos algunos de estos pacientes comienzan a empeorar su cuadro de incontinencia urinaria ya sea por esfuerzo o por urgencia. En ocasiones esto pasa desapercibido, sin embargo creemos que es un síntoma que hace falta vigilar ya que puede estar ocurriendo, y que aunque exista espasticidad en algunos grupos musculares es muy frecuente que se aprecie una hipotonía de la musculatura más axial del tronco tales como extensores profundos del raquis, transversos del abdomen y musculatura del suelo pélvico o musculatura perineal.

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Pues bien no es nada infrecuente que esta musculatura ya hipotónica de base se vea además agredida por la actividad de los antiespásticos aumentando así la hipotonía de esta musculatura y por tanto empeorando el cuadro de incontinencia urinaria.

Por tanto, resulta muy útil valorar el cuadro en su globalidad para así poder decidir cual de los dos problemas es más relevante y evaluar el riesgo de cualquier medida que se tome no sólo de forma directa sino también en otros ámbitos u esferas de la vida del paciente.

Fecha de publicación

4 marzo, 2014

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